Lunes 17 de Diciembre de 2018
“JESÚS LA PLENITUD DE LA REVELACIÓN”
PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 49,2.8-10
“No se apartará de Judá el cetro”
En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo: "Reuníos, que
os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme,
hijos de Jacob, oíd a vuestro padre Israel: A ti, Judá, te alabarán tus
hermanos, pondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos, se postrarán ante ti
los hijos de tu padre. Judá es un león agazapado, has vuelto de hacer presa,
hijo mío; se agacha y se tumba como león o como leona, ¿quién se atreve a
desafiarlo? No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus
rodillas, hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje
los pueblos."
Palabra de Dios
Meditación
Toda la historia del pueblo de Israel estaba centrada en la promesa del
Mesías, el cual reinaría eternamente y a quien todos los pueblos rendirían
honor y obediencia. Esta promesa se ha realizado de manera definitiva en Cristo
por lo que él debe reinar, no solo sobre las naciones, sino en cada uno de los
corazones.
Al iniciar la etapa final de nuestra preparación para la fiesta de la Navidad, la liturgia nos invita a revisar si verdaderamente Jesús es ya una realidad en nuestra vida. Si esto es así, convendría preguntarnos si efectivamente él reina en todas las áreas de nuestra vida y si su palabra es considerada siempre como la palabra de un Rey.
Solo si Dios reina en tu vida y en tu corazón, la paz y la salvación ofrecidas por Dios para su pueblo serán una realidad en tu corazón. Dale a Jesús el “cetro” de tu vida y serás verdaderamente feliz.
Oración
Señor, hoy me levanto de mi trono para darte el lugar más importante en
mi vida, quiero que tú seas mi tesoro en donde yo deposite mi corazón.
Salmo responsorial: 71
R/”Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente”
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.
Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R.
Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R.
Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.
“Sabiduría del Altísimo, que
lo ordenas todo con firmeza
y suavidad, ven y muéstranos
el camino de la prudencia”
EVANGELIO DEL DÍA
MATEO 1,1-17
“Genealogía de Jesucristo, hijo de David”
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán
engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró,
de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab,
Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz
engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam,
Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías,
Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés,
Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos,
cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel,
Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor,
Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán,
Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació
Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce;
desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a
Babilonia hasta el Mesías, catorce.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
San Mateo inicia su Evangelio con la Genealogía de Cristo para
indicarnos que él es el Mesías anunciado desde Abraham y que es verdadero
hombre.
Cada período de catorce generaciones nos presenta una etapa de la historia de la salvación, en medio de la cual, Dios fue realizando esta salvación. Dios se inserta en nuestra historia de manera total, se hace hombre, se encarna para tomar parte de las realidades humanas (menos del pecado) y desde ahí proponer un estilo de vida. Jesús no es un concepto sino el amor de Dios hecho carne. Dios está en nuestra historia personal y quiere participar en ella.
El problema es que algunos no le permitimos actuar con libertad y por ello, nuestra vida se complica. Dios no es una idea, es una persona encarnada, por ello el cristianismo no es una filosofía sino un estilo de vida. Vivámoslo esta Navidad y siempre.
“Jesús,
se hizo como uno de nosotros, se solidarizó con nuestra realidad, nos conoce a
profundidad y sabe que nada podemos sin Él”
TU ERES EL REY
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